En
1889, llega al partido de Juárez, mas precisamente a la estancia “Dos Marías”,
un joven de 24 años, un flamante médico veterinario y agrónomo, llamado Pedro
Díaz Pumará.
Lo
había contratado Cecilio López Videla, un poderoso estanciero y político que
quería profesionalizar la producción de su cabaña. Estaba casado con María
Filomena Buchardo Solivella, que fue una pianista, cantante y destacada
filántropa argentina. Es ampliamente reconocida por ser la madre y primera
maestra de piano del célebre compositor clásico argentino Carlos López
Buchardo, a quien inculcó su profundo amor por el arte y la música. Otro de los
hijos destacado en el arte pictórico fue Próspero.
También
dedicada a la música fue Justa Celina López Buchardo, la hija del medio, porque
eran doce hermanos y ella fue la sexta en nacer un 9 de agosto de 1884 en
Buenos Aires. Ellos vivían en la calle San Juan 360 de la capital y tenían
propiedades en Campana, ya que en el censo de 1895 es relevada allí cuando tenía
10 años de edad.
En su ámbito familiar se respiraba música y al
igual que su madre y hermanos, Justa interpretaba el piano y el arpa y
prometía, también una carrera exitosa.
La
joven conoció, en la estancia “Dos Marías”, a Pedro Díaz Pumará de quien fue su
novia, en el tiempo en que el político se iniciaba en esas lides como
interventor en el municipio de Juárez, a principios del 1900. La relación se
consolidó a pesar de que la joven vivía en Buenos Aires, pero pasaba largas
temporadas en la estancia, porque en esos años la tuberculosis era una amenaza
y la principal causa de muerte en Buenos Aires, representando una grave crisis
sanitaria en pleno crecimiento urbano.
El
romance no tuvo un buen fin. Fue precisamente en 1907 que la enfermedad se
cobró la vida de Justa Cecilia, la novia de Pumará, que se sintió muy afectado por
el hecho y el frustrado noviazgo con la joven hija de su mentor político y
primer empleador, Cecilio López.
El
fallecimiento se produjo un 30 de agosto, en Buenos Aires, cuando contaba con
solo 23 años de edad.
Profundamente
entristecido, cuentan, Pumará, a los 31 años de edad, decidió permanecer
soltero, lo que extendió por una década ya que, es en 1917 cuando contrae
matrimonio con María Isabel Asurabarrena, hija de Marcos Asurabarrena y
Francisca Tapia que fueron unos de los primeros habitantes en el incipiente
pueblo de Juárez. -

No hay comentarios:
Publicar un comentario