Las instituciones crecen y perduran por el empeño y el esfuerzo de los hombres que persiguen objetivos comunitarios. El Aero Club de Juárez es una muestra de ello. La institución fue fundada el 31 de marzo de 1945 y luego de un paso en el predio ubicado en rutas 3 y 86, apareció una interesante posibilidad de contar con una superficie más adecuada.
En 1946
un proyecto del Senador peronista Eduardo Carvajal, impulsaba expropiar 107
hectáreas del monte de San Antonio, de propiedad de la familia Jacobé, para
destinarlo a un parque provincial e instalar allí el aeródromo municipal. El
proyecto lo aprobó la Legislatura y la Fiscalía de Estado tomó posesión del
predio por el que depositó, a nombre del propietario Martín Jacobé, la suma de
$ 64.000.- La firma de la documentación se concretó en septiembre de 1949, en
un almuerzo que los miembros del Aero Club de Juárez hicieron al intendente
Héctor Chayer. El acto fue ratificado políticamente con la presencia del
Gobernador Mercante que visitó el lugar.
Ya bajo el
control de la institución local, el gobierno alambró el campo y prometió obras
complementarias, pero como las posibilidades se alejaban cada vez más la
institución logró el visto bueno para realizarlas por su cuenta y de esta
manera construyó hangar, casa para personal, pista y todo lo imponible mediante
planos originados y aprobados por el Ministerio de Obras Públicas y Dirección
de Aeronáutica. Nuestro Aero Club gastó 200 mil pesos, fondos en gran parte
aportados por el pueblo.
Pero a
pesar de las mejoras que había realizado en el predio, en marzo de 1956 un
decreto del Gobernador de facto, tras la denominada “Revolución Libertadora”
Emilio Bonnecarrére, impone el desalojo del Aeroclub y la restitución a la
familia Jacobé del terreno que había sido expropiado.
Los
propietarios del campo, en razón de aquel decreto, iniciaron los trámites de
desalojo y restitución. El trámite judicial, como es lógico, corrió a favor de
aquellos sin tener en cuenta las obras realizadas y los fines de estímulos en
la práctica de la aviación y su finalidad de utilidad pública. Ante tal caso,
se solicitó al gobierno comunal la resolución de esta lamentable situación en
mérito de lo que significaba el Aero Club, considerando que era necesario
defender la situación de una entidad hecha a base de esfuerzos de un pueblo y
cuyas instalaciones a diario prestaban utilidad al servicio general aéreo y sus
elementos mantenidos a disposición de cualquier emergencia.
En
septiembre de 1958 se realizó la asamblea extraordinaria convocada por el Aero
Club Juárez, adoptándose medidas para el futuro de la entidad. En lo
concerniente a lo actuado para enajenar los bienes de la institución en el
campo de Jacobé, se aprobó el temperamento de la Comisión Directiva,
facultándose a este organismo para venderlos al Sr. Martín Jacobé en la suma de
$ 170.000. De esa cifra se destinarán alrededor de $ 25.000 para abonar deudas
y el resto pasará a integrar un fondo de reserva para la compra de otro avión.
También aprobó la asamblea el temperamento de la directiva, al haber solicitado
a la Comuna la concesión vitalicia del campo de propiedad, en «Los Mataderos»
para el desarrollo de las actividades. Son estas las instalaciones del entonces
Aeroparque municipal, que hasta hoy le sirve de local y campo de aterrizaje que
se encuentran a la altura del kilómetro 136 de la Ruta Provincial 86 que une
nuestra ciudad con Necochea.

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