José Gerónimo Iraola fue el primer propietario de las tierras de San
Antonio, aunque nunca las conoció. Nacido en 1810, en Tolosa (España) se casó
con Antonia Pereyra, hermana de Simón Pereyra que contrae matrimonio con la
hermana de José Gerónimo, Ciriaca Iraola, consolidando la unión entre los
Pereyra y los Iraola que en su tiempo fueron los mayores propietarios de
tierras en la provincia. Tenían campos en Tandil, Quilmes, Balcarce, Ramallo,
Juárez y Ayacucho, entre otras. La asociación entre parientes era una forma de
reunir el capital para poner en marcha un establecimiento. Comprobamos esta
modalidad, observando el mapa del partido de Juárez de 1880, donde lo que
conocemos como estancia San Antonio, son dos superficies que tienen como
propietarios a Ciriaca Damiana Iraola de Jacobé (hija de José Gerónimo) y a
herederos de Cecilio Jacobé, que era su esposo y uno de los fundadores del
partido de Ayacucho.
Los campos de San Antonio de 28.000 hectáreas, ubicados en el cruce de la
actual ruta 3 y 86, los había obtenido José Gerónimo Iraola en 1837 por la Ley
de Enfiteusis. Según el historiador Salvador Romeo existe información seria, según
la cual Gerónimo Iraola pobló esos campos a partir de 1837 y que su
establecimiento principal estaba junto a la laguna. No obstante, debemos
señalar que la realidad que se vivía en nuestra región, “poblar” significaba un
pequeño rancho y unos pocos hombres, que no estaban en forma permanente. Aún,
cuando la enfiteusis lo nominaba como campo de Iraola, lo que existía en
realidad era el “cantón San Antonio” preparado para que las tropas hicieran
noche o estadías cortas.
En realidad, el nombre de “estancia” hace referencia a la extensión de la
superficie y no a las instalaciones, ya que en ese sentido le queda un poco
grande la denominación porque se trataba solo de un corral de palo a pique,
perdido en la inmensidad de la planicie, al lado de uno que otro rancho, sin
árboles ni resguardo de ninguna especie.
Cuando el gobierno le cuestionaba el abandono del predio, el propietario
justificaba la situación en los ataques indígenas, que no permitían el
desarrollo de las actividades. En 1860 José Gerónimo Iraola eleva un petitorio
al Gobernador de Buenos Aires. Tras señalar que después del combate en el que
muriera Otamendi y su ejército, debió abandonar la estancia, solicita se le
conceda el arrendamiento por el término de ocho años, de 14.000 hectáreas, a la
par de su hijo Martín Iraola, que pedía la concesión de las 14.000 hectáreas
restantes, lo que le fue acordado en el mismo año, dado que estaba veinte
leguas al exterior de la línea de frontera.
Es altamente improbable que tanto José Gerónimo, como su hijo Martín
Iraola (fundador en 1871 de la localidad de Tolosa en el partido de La Plata),
hayan conocido San Antonio. Ellos vivían en la lujosa estancia “Las Hermanas”,
(hoy el Paseo del Bosque de la ciudad de La Plata).
El retrato de José Gerónimo Iraola, es la pintura más importante del
Museo Brigadier Juan Martín de Pueyrredón, en San Isidro. Fue realizada por el
pintor Prilidiano Pueyrredón, uno de los grandes maestros de la pintura
argentina, hijo del Brigadier. -

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