Entre
finales de 1875 y marzo de 1876, se desató lo que en la historia argentina se
conoció como el "Malón Grande". Una confederación indígena integrada
por unas 3.500 a 5.000 lanzas comandadas por los caciques Manuel Namuncurá,
Juan José Catriel y Pincén, asolaron una vasta región que incluyó al partido de
Juárez en los sectores rurales. Para los juarenses significó el último gran
malón de su historia, provocando muertes de vecinos, toma de cautivas y
pérdidas económicas masivas por el arreo de miles de cabezas de ganado.
Mientras
esto ocurría, dos pioneros del progreso local que se llamaron Ángel y Cayetano
Zibecchl, fundaron en 1875 la “Casa Zibecchi”. Constituidos en sociedad bajo el
rubro de Ángel Zibecchl y Hno. sus operaciones abarcaron desde el momento
inicial los ramos de almacén, tienda y acopio de frutos del país. Factores
inherentes a su solidez económica y a la personalidad de sus fundadores
determinaron su rápido arraigo y expansión, de tal modo que poco tiempo después
de fundada, sus actividades se desplazaban hasta el más lejano rincón del
partido, entonces de una superficie muy superior a la actual. Imaginarnos esta
época con todos sus riesgos, con su falta de comunicaciones, y con su escasa
población, es poco para darnos la idea real de lo que significaba para la zona
un comercio de la magnitud de la Casa Zibecchl. Su Influencia incidió
favorablemente dentro de la economía general del partido tanto porque
constituyó un núcleo inicial sobre el que iban a cimentarse actividades
mercantiles posteriores, porque era una verdadera avanzada del progreso.
Realizaba un comercio que, aun dentro de su magnitud, era primitivo y original,
adaptado al medio en que desenvolvía sus operaciones.
A
la Casa Zibecchi concurrían todos los pobladores de una vastísima zona para
proveerse de los artículos más diversos y dispares, y realizar toda clase de
transacciones, hasta el punto de que puede decirse que obraba a la vez como
boliche al menudeo y almacén al por mayor y en muchos casos como gestor de
negocios y agente bancario. Sus mercaderías eran traídas desde Buenos Aires por
medio de tropas de carreta, que regresaban cargadas de lanas y cueros, únicos
productos que entonces se obtenían de los campos de Juárez. estableciéndose en
esa forma una corriente continua de intercambio con los centros poblados.
El
edificio que aún hoy existe en la esquina de Brown y Urquiza, no fue el de su
fundación, que fue arrasado por un incendio y debió construirse uno nuevo.
La
firma fundadora se disolvió en el año 1898, constituyéndose entonces la
sociedad Tagliorettl Hnos. y Zibecchi, formada por los señores Alfonso y
Bernardo Taglioretti, Pedro Ambrosio Speroni y Cayetano Zibecchi. quienes
continuaron desde ese momento al frente de la casa explotando los mismos ramos.
Taglioretti y Speroni eran empleados de la firma anterior. Fueron los
continuadores conscientes de su renombre y los celosos guardianes do su
grandeza.
Impulsando
sus operaciones posteriores por un camino do evolucionado progreso. En el mes
de mayo del ello 1919 se disolvió la firma Taglioretti Hnos y Zibecchi. dando
lugar a la constitución de la firma Castelli, García y Cía., compuesta por los
señores Antonio Castelli y Héctor García como socios colectivos.

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