La masonería, a pesar del tiempo, mantiene uno de los misterios que persisten en la actualidad. En Juárez tuvimos personajes importantes de nuestra historia, que fueron masones, incluso existió una logia en la ciudad.
Casi todos han escuchado hablar sobre los masones. Algunos tienen
familiares masones o saben de personajes famosos que pertenecieron a la
fraternidad. Otros han visto sus salones de reunión o su emblema de la escuadra
y el compás. Un número menor teme que busquen socavar la religión y el buen
gobierno, e incluso hasta manejar el mundo. Sin embargo, aunque tanta gente
esté familiarizada con la masonería, sólo unos pocos saben de qué se trata.
El primer elemento
clave es lo secreto. La masonería no responde a las ideas tradicionales sobre
sociedades secretas en las cuales sus integrantes y hasta su mera existencia es
ocultada. Pero lo secreto si juega un papel esencial que, en las ceremonias,
los participantes juran no develar.
Juárez estaba ligado
a la masonería de Tandil que nació oficialmente poco después de la matanza de
Tata Dios de 1872. Con la autorización del Gran Maestre de la Gran Logia
Argentina, Nicanor Albarellos, se fundó la Logia “Luz del Sud” Nº 39, el 7 de
setiembre de 1872.
Esta Logia tiene como
objetivo encaminar la vida pública del pueblo, que encaraba una problemática
que incluía el fraude político y la puja entre los extranjeros que traían ideas
progresistas y las viejas familias criollas. A ello se sumaba el conflicto
entre la Iglesia y el Liberalismo: el avance laico le quitaba espacio de poder
al clero. La “masacre de Tata Dios” fue la excusa histórica para dar plenitud
al actuar masónico que existía en forma velada a través de la Sociedad
Filantrópica “La Caridad” de Tandil. De esa entidad surgen La Sociedad Española
de Socorros Mutuos y la Societá Unione Italiana. Esto demuestra que el impulso
a estas entidades se lo da la masonería.
Es difícil lograr la
documentación de una actividad que tenía como característica el secreto. No
obstante, se supo que, en 1888 al fundarse en Tandil la Sociedad Hermanos de
los Pobres, , entre sus socios protectores, cotizantes y activos, figura
Cayetano Zibecchi, que puso en práctica en su vida, los preceptos de la
masonería: ayuda a los más necesitados, la educación y por sobre todo la
filantropía.
Se asegura que Mariano Roldán también fue
masón, como Bartolomé Mitre. El periódico “La liga del Sud”, que fue el origen
de “El Fenix”, era de Teófilo Gomila quien públicamente se definía como masón.
Seguramente
existieron más masones en Juárez, que el secretismo no permite individualizar.
Una investigación
periodística de Mauricio Campos en "Apuntes preliminares sobre la
masonería en Tandil" al mostrar los distintos emblemas de las logias
masónicas de la región, publica una fotografía en la que muestra una medalla de
la Logia Domingo Faustino Sarmiento de Juárez. Forman el cuerpo de la pieza una
corona y escuadra y compás contrapuesto; sobre la escuadra la inscripción
“Augusta Logia D.F. Sarmiento”, sobre el compás “Valle de Juárez” y en el
centro la efigie de Sarmiento.
La “Logia Lautaro”, que San Martin trajo
de Europa, también llegó a Juárez.

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